El sitio está chulo, abundan las algas, hay un par de arcos de roca, vimos varios pulpos...
El mar estaba algo "movidito" y el trayecto no fué nada cómodo, nuestro señor patrón (Eneko) tenía el día juguetón y se puso a saltar olas... el resultado fue una bandeja rota (la que llevan sobre el espacio para botellas y equipos) y unas leves agujetas en mis enclenques brazos, porque iba más tenso que el arco de Orzowei.
Ya en el agua y a punto de sumergirnos Fran se da cuenta de que el hinchador de su jacket está roto (¿se rompería en el trayecto? ...quién sabe) por lo que se ve obligado a abandonar la inmersión. Se lo compensamos haciendo una nocturna ese mismo día, pero esa ya es otra historia...









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